Así se vivió Hongosto 2026: del festín de la Sierra al festival Fungidencias

Nanacatera del Estado de México con la cosecha de hongos silvestres en el mercado fungívoro de Fungidencias

Hay un mes en que las lluvias, el encino y el micelio se ponen de acuerdo. En agosto el bosque fructifica con una generosidad que no se repite el resto del año, y lo caminamos completo: tres jornadas, dos bosques, dos festivales de por medio y cientos de hallazgos. Esta es la bitácora de Hongosto 2026.

El valle de la Sierra de Santa Rosa, campamento base del tour de agosto
El valle: campamento base entre los encinos de la Sierra de Santa Rosa.

La Sierra, el fuego y dos cocineros

El viernes 7 abrimos el mes con el tour Kids: la Sierra a la altura de los ojos de quienes todavía lo preguntan todo. Y el domingo 9 la caminata terminó en fuego: con Nelcy Martínez y Jesús “Chuy” Arellano, chefs y cofundadores del restaurante Agavia 115 de San Miguel de Allende, lo recolectado en la mañana se volvió festín al mediodía.

Arif Towns Alonso con los chefs Nelcy Martínez y Jesús Arellano de Agavia dando la bienvenida al tour
La bienvenida: Arif entre Nelcy y Chuy, cocina y micelio en el mismo claro del bosque.
Mesa de identificación de hongos silvestres durante el tour del 9 de agosto
La mesa de identificación: donde el bosque se nombra antes de comerse.
Arif Towns Alonso señala un espécimen en la mesa de identificación
Láminas, poros, velos, esporas: cada espécimen cuenta una historia.
Familias descubren la canasta de hongos silvestres recién recolectados
La canasta abierta: el asombro no tiene edad mínima.
Padre e hija revisan la cosecha de hongos silvestres con la lámina de identificación
Fungívoros de dos generaciones, lámina en mano.
Un hongo repisa gigante de la Sierra de Santa Rosa en manos de un fungívoro
El gigante del día: un hongo repisa que necesitó dos manos y una sonrisa.
Asistente estudia la lámina de hongos comestibles y tóxicos junto a un tamal de hongos y atole
Estudiar con tamal de hongos y atole en la mesa: así también se aprende el Reino Fungi.
Los chefs de Agavia cocinan al fuego de leña entre los encinos del bosque
La cocina del bosque: comal, leña y encinos como campana de extracción.
Cazuelas de barro con guisos de hongos silvestres al fuego de leña
Del bosque a la cazuela: los guisos sobre brasas.
Servir el festín del bosque: quesadillas y guisos de hongos en la mesa larga
Servir lo que la mañana regaló.
Los chefs Nelcy Martínez y Jesús Arellano de Agavia con Arif Towns Alonso y equipo
El equipo del día, con el humo del fogón de testigo.
Mesa larga de comensales tras la recolecta en el tour de hongos y cocina
La mesa larga donde nadie tuvo prisa.

Cuatro Fuegos, Un Micelio

El Reino Fungi también nos sentó a la mesa. Fungidencias: Cuatro Fuegos, Un Micelio fue una cena a cuatro manos —creando simbiosis entre los fuegos y los hongos— que hicimos junto a Agavia, Cañita y Garnacha: escabeches sobre tostada, consomé de micelio, langosta del bosque a las brasas, volcanes de hongo, enmoladas de mole deshebrado, y s’mores al fuego para cerrar. Un menú entero donde el hongo no fue guarnición sino protagonista.

Menú fungívoro de Fungidencias: Cuatro Fuegos, Un Micelio, rodeado de hongos silvestres
El menú fungívoro, rodeado de sus propios ingredientes.
Canasta con hongos silvestres de colores: azules, rojos, amarillos y blancos
La canasta que alimentó los cuatro fuegos.
Arif Towns Alonso limpia hongos silvestres ante la mesa de identificación
Limpiar es también identificar: el paso previo a toda cocina honesta.
Láminas azules de un hongo índigo sobre la hojarasca del bosque
El azul imposible del hongo índigo (Lactarius indigo), tal como se encontró.
Cuatro Fuegos, Un Micelio: la colaboración en movimiento.

Agosto también viajó a otras cocinas

Nuestros hongos no se quedaron en la Sierra. En agosto colaboramos con el menú de La Cocinoteca de León, Guanajuato —la casa del chef Juan Emilio Villaseñor, que investiga y antepone los ingredientes del Altiplano Central—: los silvestres de temporada entraron a su cocina y nosotros entramos a su mesa.

Y en el mismo espíritu, nuestros amigos de Mil Prep —cocina con ingredientes orgánicos de granjas locales agroecológicas, entre San Miguel de Allende y Querétaro— sumaron el Reino Fungi a sus preparaciones del mes. Cocineros que caminan el bosque son cocineros que lo entienden: la red del micelio también se teje entre cocinas.

Fungidencias: el festival del Reino Fungi en Rancho Calixto

El sábado 22 y domingo 23, Rancho Calixto —ochenta hectáreas de encinos y pinos en Chitejé de la Cruz, Amealco de Bonfil, Querétaro, que operan como Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre— fue la casa de Fungidencias, nuestro festival del Reino Fungi: un fin de semana entero de Fauna, Flora y Funga entre cabañas de madera, senderos y una palapa con vista al valle.

Arif Towns Alonso ante el montaje de identificación sobre musgo en Fungidencias
La mesa de musgo: un pedazo de bosque para nombrar al bosque.

Hubo mercado fungívoro con las nanacateras del Estado de México, guardianas del saber micológico, y su cosecha silvestre —la abundancia que abre esta crónica—; talleres de ilustración, galletas y microscopios; caminatas de observación de flora, fauna y funga con guías locales; y venados al atardecer en el bosque que los protege.

Mesa de libros de micología y microscopios con familias en Fungidencias
Biblioteca y microscopios: la lupa como puerta de entrada.
Bolsa de tela con ilustraciones de hongos en el mercado de Fungidencias
El arte fúngico también se lleva puesto.
Arif Towns Alonso y un invitado muestran chanterelas recién encontradas
Chanterelas: el oro del sotobosque, encontrado a cuatro manos.
Boleto emergiendo entre el musgo del bosque de encinos
Un boleto abre el musgo: el fruto de una red que no vemos.
Clavarias rosadas asomando entre la hojarasca
Clavarias entre la hojarasca: el bosque también florece en coral.
Hongo gelatinoso sobre un tronco cubierto de musgo
Hallazgos que se quedan donde pertenecen.

Y cuando cayó la noche, la caminata El Bosque Invisible, guiada por los biólogos Victor Hugo y Bea, encendió lo que de día no se deja ver: bajo la luz ultravioleta, el micelio dibujó ríos de luz sobre la tierra. La cena de autor del chef David Jahnke cerró el sábado poniendo a los hongos en el centro del plato: una lectura contemporánea del bosque de Amealco.

Micelio y esporomas brillando bajo luz ultravioleta durante El Bosque Invisible
El Bosque Invisible: bajo la luz ultravioleta, el micelio se vuelve constelación.
Fungidencias en movimiento: un instante del festival en Rancho Calixto.

Porque esa es la regla que en Calixto es también una declaración: aquí no se recolecta. Se observa, se fotografía, y todo se queda en el bosque. Cada imagen subida al proyecto de Rancho Calixto en iNaturalist es un dato que se queda trabajando por ese bosque: el BioBlitz del festival sigue abierto y creciendo.

Foto grupal ante la mesa de musgo al cierre del festival Fungidencias, con el chef David Jahnke
El cierre de Fungidencias: la comunidad fungívora ante la mesa de musgo, con el chef David Jahnke.

La temporada sigue

Septiembre nos lleva a la ciudad: participamos en el Biofunga Fest 2026 en Huerto Roma Verde, Ciudad de México, el 12 y 13 de septiembre, con entrada libre — y las recolectas posteriores al festival se deciden por votación entre la Sierra de Santa Rosa y Rancho Calixto.

Póster oficial del Biofunga Fest 2026: 12 y 13 de septiembre, Huerto Roma Verde, Ciudad de México, entrada libre
Biofunga Fest 2026, tercera edición: nos vemos en Huerto Roma Verde.

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