No es una ballena azul ni una secuoya milenaria. El organismo individual más extenso jamás documentado en la Tierra es un hongo, y la mayor parte de su cuerpo permanece invisible bajo el suelo del bosque nacional Malheur, en Oregon.
Un hallazgo que se hizo cada vez más grande
En 1992, un equipo liderado por el biólogo James Anderson en la Universidad de Toronto documentó en la revista Nature que una colonia de Armillaria bulbosa en Michigan era en realidad un solo organismo genéticamente idéntico, extendido sobre unas 15 hectáreas. El hallazgo desató una búsqueda de especímenes aún mayores. Ese mismo año se identificó un ejemplar de Armillaria ostoyae en Washington que cubría cerca de 600 hectáreas. La investigación en el bosque Malheur, liderada por la patóloga forestal Catherine Parks del Servicio Forestal de Estados Unidos, confirmó en 2003 mediante análisis genético que el espécimen ahí presente era un único organismo continuo que se extiende sobre aproximadamente 965 hectáreas — cerca de diez kilómetros cuadrados.
Cómo se prueba que es un solo organismo
La evidencia no es visual, es genética: análisis de microsatélites en cientos de aislamientos de Armillaria ostoyae permiten distinguir genotipos individuales y trazar los límites reales de cada colonia clonal, diferenciándola de organismos vecinos genéticamente distintos que podrían confundirse a simple vista. Este tipo de genotipado confirmó que el ejemplar de Malheur, aunque parece un mosaico de árboles muertos dispersos en la superficie, comparte un único genotipo bajo tierra.
La arquitectura que permite crecer tanto
La secuenciación del genoma de Armillaria reveló una expansión genómica notable respecto a otros hongos emparentados, con genes específicos de este linaje que se activan durante el desarrollo de los rizomorfos — estructuras similares a raíces que permiten al hongo desplazarse activamente por el suelo en busca de nuevos árboles que colonizar. Esta capacidad de dispersión clonal por rizomorfos, más que la reproducción sexual, explica en gran medida cómo un solo individuo puede ocupar kilómetros cuadrados de bosque.
Un patógeno, no un curador
Vale aclarar que este gigante no es benigno: Armillaria ostoyae es la causa de la enfermedad de la raíz por Armillaria, uno de los patógenos forestales más destructivos de Norteamérica, y ha estado matando coníferas en Malheur de manera lenta y continua durante milenios. Su tamaño es un récord biológico, no un motivo de celebración ecológica.
Referencias
- Sipos G, Prasanna AN, Walter MC, et al. Genome expansion and lineage-specific genetic innovations in the forest pathogenic fungi Armillaria. Nat Ecol Evol. 2017;1(12):1931-1941. PMID: 29085064. DOI: 10.1038/s41559-017-0347-8
- Prospero S, Lung-Escarmant B, Dutech C. Genetic structure of an expanding Armillaria root rot fungus (Armillaria ostoyae) population in a managed pine forest in southwestern France. Mol Ecol. 2008;17(14):3366-3378. PMID: 18564091. DOI: 10.1111/j.1365-294X.2007.03829.x
- Servicio Forestal de Estados Unidos (USDA Forest Service), Región del Pacífico Noroeste. Humongous Fungus: Armillaria ostoyae en el Bosque Nacional Malheur, basado en: Ferguson BA, Dreisbach TA, Parks CG, Filip GM, Schmitt CL. Coarse-scale population structure of pathogenic Armillaria species in a mixed-conifer forest in the Blue Mountains of northeast Oregon. Canadian Journal of Forest Research. 2003;33(4):612-623.