Micólogos Colaboradores
Comunidad · Colaboradores
Micólogos Colaboradores
Detrás de cada frasco de Simbiosis hay una conversación que empezó en el bosque. Los micólogos que colaboran con nosotros no son una firma en la etiqueta: son quienes caminan los suelos de México con la mirada baja, reconocen una especie por su olor a tierra húmeda y traducen ese saber de campo al rigor del laboratorio. Su trabajo es el puente entre la ciencia formal y la memoria fúngica de nuestras comunidades. Aquí honramos a quienes nos ayudan a nombrar, entender y respetar el Reino Fungi.
Micólogo · Doctorando, Universidad de Guadalajara
Alonso Cortés-Pérez
Micólogo mexicano dedicado al estudio de los hongos comestibles silvestres y a su valor etnomicológico, y uno de los especialistas en hongos bioluminiscentes más activos de México. Comenzó documentando la biodiversidad fúngica de los bosques de niebla de Veracruz, en el Instituto de Investigaciones Forestales de la Universidad Veracruzana; hoy es doctorando en el Departamento de Botaníca y Zoología de la Universidad de Guadalajara, donde colabora con la Dra. Laura Guzmán-Dávalos, una de las figuras más reconocidas de la taxonomía micológica mexicana.
Ha descrito más de una decena de especies nuevas de Mycena bioluminiscente para la ciencia: en 2019 participó en el registro de seis especies nuevas y una nueva cita para México en los bosques de niebla del país; en 2023 describió cinco especies nuevas más dentro de la sección Calodontes. Es también coautor — junto con César Kevin Pérez-Pacheco — del primer registro de Scleroderma texense (Boletales) como especie comestible en la Sierra Sur de Oaxaca, publicado en Scientia Fungorum, la revista de la Sociedad Mexicana de Micología (vol. 52, 2021). Su investigación documenta cómo las comunidades reconocen, recolectan y aprovechan especies que la ciencia apenas empieza a catalogar: un recordatorio de que, en México, el conocimiento fúngico vive tanto en los herbarios como en la palabra de quien recolecta.
Naturalista de campo · Tepoztlán, Morelos
Robert Kelly
Naturalista de campo radicado en Tepoztlán, Morelos, dedicado con entusiasmo al estudio de los hongos patógenos de artrópodos (Cordyceps sensu lato) de la Sierra del Tepozteco. Su conocimiento del territorio ha sido reconocido formalmente en la literatura científica: el estudio «Diversidad y nuevos registros de Cordyceps s.l. (Hypocreales: Ascomycota), hongos patógenos de artrópodos del estado de Morelos, México» (Castro-Bustos et al., Acta Botánica Mexicana, núm. 131, 2024) le agradece por guiar los muestreos hacia las localidades de San Juan Tlacotenco y Santo Domingo Ocotitlán, en Tepoztlán. Un espécimen recolectado por él está depositado en la colección de Hongos Entomopatógenos del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (LEyF-CIB), y corresponde al primer registro de Cordyceps mexicana para el estado de Morelos.
Biólogo y artista · Oaxaca
César Kevin Pérez-Pacheco
Científico y artista, en partes iguales. César es coautor — junto a Alonso Cortés-Pérez — del primer registro de Scleroderma texense como especie comestible en Oaxaca (Scientia Fungorum, vol. 52, 2021), y es también la mano detrás de las serigrafías que le dan rostro a Simbiosis. En él, la micología y el arte no son dos oficios separados: son dos maneras de mirar el mismo micelio. Su obra gráfica traduce la estructura, la textura y el misterio de los hongos a la tinta, y acerca al Reino Fungi a quienes llegan primero por la belleza y se quedan por la ciencia.
In memoriam
Maestra Horalia Díaz-Barriga
Mentora fundacional de Simbiosis, y una de las figuras que construyó la micología michoacana tal como se conoce hoy. Fundó y dio forma a la Colección Micológica del Herbario de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), un acervo que sigue siendo consultado por investigadores en la actualidad.
Su obra de 1988, «Contribución al conocimiento de los macromicetos del estado de Michoacán» (Acta Botánica Mexicana), es hasta hoy la referencia fundacional que citan casi todos los estudios posteriores sobre hongos michoacanos — casi cuatro décadas después. Escribió también dos libros que unieron ciencia y saber comunitario: uno sobre los hongos comestibles y venenosos de la cuenca del Lago de Pátzcuaro, territorio purépecha, y otro sobre los hongos de la Sierra Chincua, corazón de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca — dos de los tesoros naturales más entrañables de Michoacán, documentados por la misma mano. Siguió impartiendo conferencias y apoyando exposiciones científicas de divulgación micológica hasta al menos 2019.