Micoturismo y Etnomicología
Micoturismo y Etnomicología
"El hongo no pertenece al que lo encuentra. Pertenece al bosque, a la lluvia, a los que lo han conocido por siglos."
¿Qué es el Micoturismo?
El micoturismo es una forma de turismo de naturaleza centrada en la observación, identificación, recolecta y comprensión de los hongos silvestres en su hábitat natural. Va más allá de la simple recolecta: es una experiencia de inmersión en el ecosistema del bosque, en los ciclos estacionales y en el conocimiento de las especies que lo habitan.
A diferencia del turismo convencional, el micoturismo requiere un guía experto, respeto estricto por el ecosistema, y una disposición genuina para aprender. No se trata de extraer recursos del bosque — se trata de entender la red de relaciones que los hongos sostienen y que, a su vez, sostiene todo lo demás.
En México, el micoturismo está emergiendo como una actividad de alto valor cultural, ecológico y económico, especialmente en regiones con alta diversidad micológica y comunidades indígenas con conocimiento ancestral del reino fungi.
México: uno de los centros de diversidad micológica del mundo
México alberga entre 200,000 y 250,000 especies de hongos estimadas, de las cuales solo una fracción ha sido documentada científicamente. Con más de 350 especies de hongos comestibles registradas — y cerca de 50 consideradas tóxicas — el territorio mexicano es uno de los más ricos del planeta en diversidad fungica.
Esta riqueza no es accidental: es el resultado de millones de años de evolución en ecosistemas de alta complejidad — bosques templados de pino-encino, bosques mesófilos de montaña, selvas tropicales y zonas semiáridas — combinados con milenios de conocimiento indígena sobre las especies, sus usos, sus ciclos y sus relaciones ecológicas.
Los estados con mayor diversidad micológica documentada incluyen Oaxaca, Veracruz, Estado de México, Michoacán, Hidalgo, Guerrero, Puebla, Tlaxcala y Guanajuato — precisamente las regiones donde Simbiosis opera sus tours de recolecta.
Referencias:
- Guzmán, G. (1998). Inventorying the fungi of Mexico. Biodiversity and Conservation, 7(3), 369–384. doi:10.1023/A:1008833215077
- Burrola-Aguilar, C. et al. (2012). Conocimiento tradicional y aprovechamiento de los hongos comestibles silvestres en la región de Amanalco, Estado de México. Revista Mexicana de Micología, 35, 1–16. Ver artículo
Etnomicología: el conocimiento que viene de los pueblos
La etnomicología es la disciplina científica que estudia las relaciones entre los seres humanos y los hongos a través de la historia, la cultura, la gastronomía, la medicina y la espiritualidad. El término fue acuñado por el etnobotánico y banquero estadounidense R. Gordon Wasson en la década de 1950, aunque el conocimiento que describe tiene miles de años de antigüedad.
En México, la relación entre los pueblos indígenas y los hongos es profunda, diversa y perfectamente documentada en fuentes coloniales, arqueológicas y etnográficas. Los hongos han sido alimento, medicina, moneda de intercambio, símbolo sagrado y protagonistas de rituales que siguen vivos hasta hoy.
Las nanacateras: las guardianas del conocimiento
En muchas comunidades indígenas del centro y sur de México, las mujeres que recolectan hongos reciben el nombre de nanacateras — del náhuatl nanácatl (hongo) y el sufijo de agente -era. Son el eslabón entre el bosque y la comunidad: conocen los nombres de cada especie en su lengua, saben en qué árbol crece cada hongo, en qué época, a qué altitud y cómo prepararlo.
Este conocimiento, transmitido de madres a hijas durante siglos, es una forma de ciencia ecológica sofisticada que la micología académica ha tardado décadas en reconocer. Las nanacateras identifican con precisión especies que los micólogos clasifican por morfología molecular — y lo hacen sin laboratorio, por observación acumulada y memoria biocultural.
Simbiosis trabaja directamente con nanacateras de seis estados: Guanajuato, Michoacán, Estado de México, Puebla, Hidalgo y Oaxaca, de comunidades Otomíes, Purépecha, Mazatecas, Zapotecas, Tlahica-Pjak'óo y Ñiñu. Su participación en los tours de Simbiosis no es decorativa — es la fuente misma del conocimiento que compartimos.
Pueblos y saberes
Otomíes (Hñahñu) — Estado de México, Hidalgo, Querétaro
Los Otomíes de la Sierra Madre Oriental tienen uno de los inventarios micológicos indígenas más documentados de México. En comunidades como Amanalco (Edo. Méx.) y en la región Hñahñu de Hidalgo, la recolecta de hongos es una actividad económica y cultural de primer orden. Reconocen más de 60 especies de hongos comestibles con nombres específicos en hñahñu, incluyendo distinciones ecológicas (con qué árbol crecen, en qué suelo) que no siempre aparecen en la literatura científica.
Referencia: Mapes, C. et al. (1981). Ethnomycology in Mexico. Economic Botany, 35(3), 237–249. doi:10.1007/BF02858595
Purépecha — Michoacán
Los Purépecha de la región lacustre de Pátzcuaro y la meseta purépecha han desarrollado un conocimiento micológico profundo vinculado a sus bosques de pino y oyamel. Los hongos forman parte central de su gastronomía y aparecen en los mercados de Pátzcuaro con nombres purépecha específicos. La temporada de hongos es un evento social y económico en muchas comunidades de la región.
Referencia: Estrada-Torres, A. & Aroche, R.M. (1987). Hongos comestibles de Tlaxcala. Biótica, 12(1), 21–32.
Mazatecos — Oaxaca
Los Mazatecos de la Sierra de Oaxaca son mundialmente conocidos por su relación con los hongos psilocíbicos — especialmente Psilocybe caerulescens y Psilocybe mexicana — utilizados en ceremonias de sanación (veladas) conducidas por curanderas (curanderos) llamados chjota chjine ("los que saben"). La figura de María Sabina (1894–1985), curandera mazateca de Huautla de Jiménez, fue la primera en compartir estas prácticas con el mundo occidental, a través de R. Gordon Wasson en 1955.
Referencia: Wasson, R.G. (1957). Seeking the magic mushroom. Life Magazine, 49–60. Ver referencia
Zapotecos — Oaxaca
Los Zapotecos de la Sierra Norte y los Valles Centrales de Oaxaca han integrado los hongos a su cultura culinaria y medicinal. En los mercados de Oaxaca es posible encontrar decenas de especies de hongos silvestres con nombres zapotecos específicos, vendidos por mujeres indígenas que los reconocen con precisión. La gastronomía zapoteca incluye preparaciones únicas con hongos que no aparecen en ningún libro de cocina convencional.
Tlahica-Pjak'óo — Estado de México
El pueblo Tlahica, uno de los grupos indígenas menos documentados de México, habita en los bosques templados del suroeste del Estado de México, en la región de Ocuilan y Valle de Bravo. Su conocimiento micológico es particularmente valioso por la biodiversidad de hongos silvestres de su territorio — bosques de pino, oyamel y encino en altitudes entre 2,200 y 3,400 metros.
Ñiñu (Mazahua) — Estado de México / Hidalgo
Los Mazahua de la región de Donato Guerra y la Sierra de Hidalgo tienen una relación intensa con los hongos silvestres. En sus mercados y comunidades, la recolecta de hongos complementa la economía familiar durante la temporada de lluvias. Conocen especies que otros grupos no consumen y preparaciones únicas que reflejan siglos de adaptación culinaria al ecosistema.
El hongo en el cosmos mesoamericano
La presencia de los hongos en la cultura mesoamericana es mucho más antigua de lo que suele reconocerse. Las "piedras hongo" — esculturas en forma de hongo con rostro humano — encontradas en Guatemala y el sur de México datan de entre 1000 a.C. y 900 d.C. y se interpretan como representaciones rituales de hongos psicoactivos o simplemente como símbolos de conexión entre el mundo subterráneo y el mundo de los vivos.
En el Códice Vindobonensis (mixteca, siglo XIV) aparecen representaciones de hongos en contextos rituales. El fraile franciscano Fray Bernardino de Sahagún documentó en el Códice Florentino (siglo XVI) el uso ceremonial de hongos entre los aztecas, referidos como teonanácatl ("carne de los dioses" en náhuatl).
Esta dimensión espiritual no es exótica ni marginal: es parte de una cosmovisión coherente en la que los hongos son mediadores entre mundos — entre la vida y la muerte, entre el individuo y el colectivo, entre lo visible y lo invisible.
Referencia: Wasson, R.G. (1980). The Wondrous Mushroom: Mycolatry in Mesoamerica. McGraw-Hill. Consultar en Archive.org
Ecología del bosque fungico: por qué el micoturismo responsable importa
Los hongos que recolectamos durante los tours no son plantas que se arrancan — son los cuerpos fructíferos de organismos cuya mayor parte (el micelio) permanece bajo tierra o dentro de la madera. La recolecta responsable — tomando solo lo que se va a usar, sin disturbar el suelo, respetando los ejemplares inmaduros — no daña al organismo fúngico siempre que se haga correctamente.
Sin embargo, la sobreexplotación sí es un riesgo real. Estudios en Europa y Norteamérica han documentado el declive de poblaciones de hongos silvestres en áreas de alta presión turística. Por eso el micoturismo responsable opera con grupos pequeños, en zonas rotativas, con guías certificados y con educación activa sobre el ecosistema.
Los hongos micorrízicos — que forman asociaciones simbióticas con las raíces de los árboles — son especialmente sensibles. Especies como el Porcini (Boletus edulis) o los Chantarelles (Cantharellus cibarius) no pueden cultivarse en laboratorio porque dependen de la relación viva con su árbol hospedero. Cuando el bosque se degrada, estas especies desaparecen.
El micoturismo, bien practicado, es una de las mejores herramientas de conservación: genera ingresos para las comunidades que custodian el bosque, crea incentivos económicos para no deforestar y educa a los visitantes sobre la importancia de los ecosistemas forestales.
Referencias:
- Martínez-Peña, F. et al. (2012). Effects of forest management on sporocarp production of wild edible fungi. Forest Ecology and Management, 278, 62–69. doi:10.1016/j.foreco.2012.04.030
- Boa, E. (2004). Wild edible fungi: a global overview of their use and importance to people. FAO. Ver publicación FAO
- Garibay-Orijel, R. et al. (2006). Understanding cultural significance, the edible mushrooms case. Journal of Ethnobiology and Ethnomedicine, 2, 25. doi:10.1186/1746-4269-2-25
Los tours de Simbiosis: micoturismo con raíz
Los tours de recolecta de Simbiosis no son una actividad turística convencional. Son el resultado de más de una década de relaciones con comunidades, bosques y chefs — una red de conocimiento construida desde el respeto y la curiosidad genuina.
- Temporada: junio a octubre, durante las lluvias
- Grupos pequeños: cupos limitados para garantizar la experiencia y el cuidado del ecosistema
- Guía: Arif Towns Alonso, con más de 10 años de práctica en campo
- Chefs invitados: cocinamos lo que encontramos, con chefs especializados en ingredientes del territorio
- Comunidades: en zonas donde trabajamos con nanacateras locales, ellas son parte activa de la experiencia
→ Ver tours y fechas disponibles
Para seguir aprendiendo
- Wasson, R.G. & Wasson, V.P. (1957). Mushrooms, Russia and History. Pantheon Books. Archive.org
- Sheldrake, M. (2020). Entangled Life: How Fungi Make Our Worlds, Change Our Minds & Shape Our Futures. Random House. merlinsheldrake.com
- Stamets, P. (2005). Mycelium Running: How Mushrooms Can Help Save the World. Ten Speed Press.
- Guzmán, G. (1983). The Genus Psilocybe. Beihefte zur Nova Hedwigia, 74. Cramer.
- Sociedad Mexicana de Micología: scientiafungorum.org.mx
- Index Fungorum (base de datos global de hongos): indexfungorum.org
- MycoBank (nomenclatura fúngica): mycobank.org