Francisca Quiroz Olvera: el bosque como aula, los hongos como patrimonio

En agosto, cuando las lluvias saturan los bosques de la Sierra Hidalguense y el suelo empieza a exhalar esa humedad particular que huele a tierra viva, Francisca Quiroz Olvera ya lleva horas caminando. Sabe exactamente qué árbol buscar, en qué lado de la ladera, a qué hora del día. Sabe cuáles hongos aparecen en la primera semana de lluvia y cuáles esperan al segundo mes. Sabe cuáles se comen crudos, cuáles hay que cocinar bien, cuáles nunca. Lo que sabe es inmenso — y lo aprendió donde se aprende lo que realmente importa: en el bosque, con su familia, desde niña.

Nanacatera: el título más honesto

Francisca es nanacatera — del náhuatl nanácatl, hongo. Es el nombre que los pueblos originarios del centro de México dan a las mujeres que se especializan en la identificación, recolección y comercialización de hongos silvestres comestibles. No es un título académico. Es algo mejor: es el reconocimiento de una comunidad a quien realmente conoce el bosque.

Originaria de Omitlán de Juárez — municipio enclavado en la Comarca Minera de Hidalgo, entre los bosques que rodean Mineral del Chico y Mineral del Monte — Francisca lleva recolectando en los bosques de la Sierra Hidalguense desde que tiene memoria. El conocimiento que posee fue heredado de su familia en generaciones de caminatas de temporada de lluvia: qué especie crece en qué árbol, qué señales indican que el hongo está listo para recolectar, qué técnicas de corte no dañan el micelio para que el hongo siga produciendo la temporada siguiente.

El Primer Festival Internacional del Hongo — Mineral del Chico, 2025

En septiembre de 2025, Francisca fue invitada como expositora al Primer Festival Internacional del Hongo celebrado en Mineral del Chico, Hidalgo — un evento que reunió a micólogos, biólogos, chefs, artistas y entusiastas del mundo fúngico de todo el país y del extranjero.

En ese festival, Francisca dio una conferencia donde compartió su conocimiento de campo: las especies del bosque hidalguense, las técnicas de recolección responsable, la relación entre las nanacateras y el ecosistema forestal. Fue uno de los momentos más celebrados del festival — la audiencia de científicos escuchando a alguien que sabe cosas que ninguno de ellos podría aprender en un laboratorio.

También participó como guía local en recorridos de campo, llevando a los participantes del festival a los bosques de la región para identificar especies en su hábitat natural. Su conocimiento práctico — qué buscar, cómo distinguir, qué respetar — fue el complemento insustituible del conocimiento académico de los micólogos presentes.

El conocimiento que protege el bosque

Una dimensión del trabajo de las nanacateras que raramente se reconoce es su papel como guardianas de la integridad del ecosistema forestal. Las técnicas de recolección que Francisca practica y enseña — no arrancar el micelio, no recolectar ejemplares inmaduros, no apisonar el suelo de crecimiento — son protocolos de manejo sostenible de recursos naturales que la ciencia académica confirma pero que las nanacateras llevan practicando desde antes de que existiera el concepto de sostenibilidad.

Y más profundo que la técnica: el interés económico de las nanacateras en el bosque vivo. Cuando el bosque produce hongos que la familia puede comer y vender, el bosque vale más en pie que talado. Las nanacateras son aliadas naturales de la conservación forestal — no por ideología, sino por economía y cultura.

La colaboración con Simbiosis

La colaboración entre Francisca y Simbiosis es un puente entre mundos que raramente se hablan: el conocimiento ancestral de los bosques y el mercado urbano de hongos funcionales; el saber de quien camina el bosque de madrugada y el consumidor de Ciudad de México que toma cápsulas de extracto de Reishi por la mañana.

No es una colaboración decorativa. Es una convicción: que la forma más honesta de trabajar con hongos es reconocer a las personas que los conocen de verdad, hacerlas visibles, y crear mecanismos para que el valor que generan regrese a las comunidades que son su origen.

Las piezas visuales que hacemos juntos documentan el universo micológico de los bosques de Hidalgo desde la perspectiva de quien los conoce de adentro. No son ilustraciones de libros de texto. Son retratos del conocimiento.

Las Nanacateras — guardianas del bosque fúngico mexicano
Arte Fúngico — colaboraciones de Francisca y César Kevin
El Hongosto — temporada de hongos silvestres en México
Tours de forrajeo con Simbiosis