Levaduras, fermentos y penicilina: los hongos que construyeron la civilización moderna

Si tuvieras que elegir el organismo que más ha impactado el curso de la historia humana — más que ningún cultivo, ningún animal doméstico, ningún patógeno — el candidato más honesto sería un hongo. O más exactamente: varios hongos, cada uno en su momento, cada uno cambiando irreversiblemente lo que era posible para la civilización humana.

Capítulo 1: La levadura y el origen de la civilización (10,000 a.C.)

Existe un debate académico fascinante sobre si los humanos inventaron la agricultura para cultivar grano para hacer pan o para hacer cerveza. La evidencia arqueológica de Göbekli Tepe en Turquía (12,000 años de antigüedad) y de Raqefet Cave en Israel (13,000 años) sugiere que la fermentación de granos — es decir, la cerveza — puede haber precedido al pan.

El agente de esa fermentación es Saccharomyces cerevisiae — la levadura de cerveza — un hongo unicelular microscópico que lleva coevolucionando con los humanos más tiempo del que llevamos siendo sedentarios. La levadura convierte azúcares en alcohol y CO₂. Para los humanos del neolítico, la cerveza era:

  • Más segura que el agua — el alcohol elimina patógenos que mataban en los asentamientos tempranos
  • Calóricamente densa — fuente de nutrición en periodos de escasez
  • Socialmente cohesionante — la evidencia arqueológica muestra que la cerveza se producía y consumía en contextos rituales y comunitarios

Durante siglos, los cerveceros no sabían que trabajaban con organismos vivos. Pasaban el mismo recipiente de madera sin lavar de tanda en tanda — transmitiendo la levadura sin entender por qué funcionaba. Era una tecnología empírica perfeccionada durante generaciones, basada en observación y tradición, siglos antes de que existiera el concepto de microorganismo.

Capítulo 2: Louis Pasteur y la revolución de los gérmenes (1857)

En 1857, el químico francés Louis Pasteur recibió un encargo peculiar: la industria cervecera de Lille le pedía que investigara por qué algunas partidas de cerveza se echaban a perder inexplicablemente. Lo que Pasteur encontró cambió la historia de la ciencia.

Al estudiar la fermentación bajo microscopio, Pasteur demostró que era producida por microorganismos vivos — levaduras — no por procesos puramente químicos como creía la teoría dominante. Fue el primer paso hacia la Teoría Germinal de las enfermedades — la idea de que las enfermedades infecciosas son causadas por microorganismos específicos, no por “miasmas” o aires corrompidos.

De ese descubrimiento, hecho estudiando cerveza, derivaron la pasteurización, los antibióticos, las vacunas modernas y prácticamente toda la microbiología y la medicina infecciosa contemporánea. Todo porque un cervecero de Lille tenía un problema de calidad con su producto.

Capítulo 3: Alexander Fleming y el accidente más importante de la historia (1928)

El 28 de septiembre de 1928, Alexander Fleming regresó a su laboratorio en el Hospital St. Mary de Londres después de unas vacaciones. Encontró que una de sus placas de Petri con cultivo de Staphylococcus aureus había sido contaminada por un hongo — probablemente esporas que entraron por la ventana del edificio de abajo, donde un colega cultivaba hongos del género Penicillium.

Alrededor del hongo contaminante, las bacterias habían muerto. En lugar de tirar la placa “arruinada”, Fleming la examinó con cuidado y escribió en su cuaderno: “Esto puede ser importante.”

El compuesto que el hongo producía para defenderse de las bacterias — al que Fleming llamó penicilina — resultó ser el antibiótico más importante de la historia humana. Desde su introducción clínica masiva en la Segunda Guerra Mundial (1943-1945), la penicilina y sus derivados han:

  • Salvado más de 200 millones de vidas directamente
  • Hecho posible la cirugía moderna (sin antibióticos, las infecciones postoperatorias eran la causa principal de mortalidad quirúrgica)
  • Transformado enfermedades mortales (neumonía, meningitis, sífilis) en condiciones tratables
  • Inaugurado la era de los antibióticos — que aunque hoy enfrenta la crisis de la resistencia bacteriana, sigue siendo uno de los mayores logros de la medicina

Fleming compartió el Premio Nobel de Medicina en 1945 con Howard Florey y Ernst Boris Chain, que desarrollaron el proceso de producción en masa de la penicilina. En su discurso de aceptación, Fleming advirtió: “Existe el peligro de que el ignorante pueda subdosificarse fácilmente y, al exponer sus microbios a cantidades no letales de la droga, los haga resistentes.” Era 1945. Lo que describía es exactamente la crisis de antibiorresistencia que enfrentamos hoy.

Capítulo 4: La ciclosporina y los trasplantes de órganos (1969)

En 1969, Jean-François Borel — investigador de la empresa farmacéutica Sandoz — analizaba muestras de suelo recogidas por sus colegas en viajes científicos. Una muestra de las mesetas noruegas contenía un hongo nuevo: Tolypocladium inflatum. El compuesto que producía — la ciclosporina — tenía una propiedad inusual: suprimía selectivamente la actividad de los linfocitos T sin matar otras células del sistema inmune.

Esa selectividad lo cambió todo. Antes de la ciclosporina, los trasplantes de órganos tenían tasas de supervivencia a un año menores al 50% — el cuerpo rechazaba el órgano extraño. Con ciclosporina, la tasa superó el 80%. El primer trasplante de corazón con ciclosporina fue en 1983. Hoy:

  • Más de 600,000 trasplantes de órganos sólidos se realizan al año en el mundo
  • La ciclosporina o sus derivados son estándar en prácticamente todos ellos
  • Todas esas vidas — todas — dependen de un compuesto de un hongo del suelo noruego

Capítulo 5: Las estatinas y el colesterol (1970s)

En 1973, el bioquímico japonés Akira Endo aisló del hongo Penicillium citrinum un compuesto al que llamó mevastatina — el primer inhibidor de la HMG-CoA reductasa, la enzima clave en la síntesis de colesterol. Era la primera estatina.

Las estatinas derivadas de hongos y sus versiones sintéticas son hoy los medicamentos más prescritos del mundo: más de 200 millones de personas las toman diariamente para reducir el riesgo cardiovascular. La industria farmacéutica de las estatinas mueve más de $14,000 millones de dólares anuales.

La paradoja del hongo moderno

Hay algo profundamente irónico en la relación de la civilización occidental con los hongos: en muchas culturas anglosajonas, los hongos silvestres generan desconfianza y aversión — la “micofobia” que Wasson describió. Y sin embargo, prácticamente cada cama de hospital del mundo occidental depende de compuestos fúngicos: los antibióticos salvan la cirugía, las estatinas protegen el corazón, la ciclosporina hace posibles los trasplantes, la insulina producida por levaduras trata la diabetes.

La civilización moderna no teme a los hongos. Depende de ellos — simplemente no lo sabe.

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Referencias: Pasteur L. (1857). Mémoire sur la fermentation lactique. Comptes rendus. Fleming A. (1929). On the antibacterial action of cultures of a Penicillium. British Journal of Experimental Pathology. Borel J.F. et al. (1976). Biological effects of cyclosporin A. Agents and Actions.